Mujeres en altos cargos de empresas cotizadas, la gran tarea pendiente para la igualdad

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Miriam Puelles

La igualdad entre hombres y mujeres, tanto en el mundo laboral como en la vida general, es una batalla que lleva luchándose en la sociedad de todo el mundo desde hace siglos.

Sin embargo, la apariencia de una evolución favorable en estos términos se diluye al apoyarse en cifras, en datos que dejan en entredicho una supuesta equidad inexistente. Así lo certifica el último Índice de Igualdad de Género del Instituto Europeo para la Igualdad de Género (EIGE, por sus siglas en inglés), el cual determina que la Unión Europea está a 60 años de alcanzar la auténtica igualdad.

En concreto, la Unión Europea obtiene una puntuación media de 67,9 sobre 100 en este índice de igualdad que lidera Suecia con un 83,8 de puntuación. Al país escandinavo le sigue Dinamarca (77,4), Francia (75,1) y Finlandia (74,7); y en el lado opuesto se sitúa Grecia (52,2), como el país con más desigualdad de los 28, junto a Hungría (53), Rumanía (54,4) y Eslovaquia (55,5). Y España, ¿qué lugar del ranking ubica? ¿Está a la cabeza o a la cola europea en materia de igualdad?

Lo cierto es que se encuentra en la séptima posición del índice con una valoración de 72 sobre 100 que hace entender una buena situación y realidad en este ámbito. No obstante, hay algunos datos que no se muestran del todo optimistas. El caso más evidente se encuentra en el llamado techo de cristal: la imposibilidad de las mujeres de acceder a altos cargos laborales al existir una preferencia masculina.

Según el Índice de Género del EIGE, la proporción de mujeres en los consejos de administración de las mayores empresas cotizadas, en sus consejos de supervisión o en el consejo de administración es de un 23,6% frente al 76,4% de hombres.

Unos datos que evidencian un desequilibrio nacional y una clara dificultad del género femenino para poder acceder a estos cargos. Aunque no es exclusivamente una tarea pendiente española, ya que en el resto de países comunitarios el equilibrio solo es de
tres puntos mayor.

Cuando se habla de política la situación es similar. El porcentaje de mujeres parlamentarias es del 39,7% frente al 60,3% de los hombres. Unos datos que no son tan pronunciados
cuando se abarca la casi paridad entre ministros (58,4%) y ministras (41,6%) o entre los miembros de las asambleas regionales (46,5% mujeres frente al 53,5% de hombres).

Una de las razones para poder entender estos números reside en el papel de la mujer al frente de tareas y cuidados diarios, ya que el 84% de ellas cocina o realiza tareas de la casa todos los días ante al 41,9% de los hombres que dice hacerlo.

Lo mismo sucede con el tiempo dedicado a cuidar a sus hijos u otro tipo de personas a su cargo. El 39,8% de mujeres dedica tiempo cada día a estas acciones frente al 27,7% de los hombres, dejándoles así más tiempo para poder dedicarlo a otras actividades entre las que puede encontrarse el trabajo.

La razón para plasmar esta afirmación se justifica en que, según el Índice del EIGE, el 51,9% de ellos trabaja a jornada completa frente al 37,7% de ellas y la duración de la vida laboral masculina es de cinco puntos mayor sobre la femenina.

Trabajo para lograr que la situación se equilibre no falta. •••

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